jueves, 17 de junio de 2010

PHOTOESPAÑA 2010


Una exposición fantástica, si bien es verdad que qué vamos a decir nosotros que por razones varias adoramos al artista.

martes, 18 de mayo de 2010

jueves, 22 de abril de 2010

Y a nosotros qué nos importa?


El viernes pasado íbamos T y yo en el autobús, T en el espacio reservado para carritos infantiles y yo en el medio, que ni es espacio ni está reservado para los adultos que transportan los carritos, haciendo equilibrios a cada frenada y arrancada. Tenemos la suerte de utilizar un autobús muy poco concurrido así que dentro de todo íbamos bien y tan contentos disfrutando el sol de la mañana primaveral.

Dos paradas después de la nuestra subió una mujer rubia muy oxigenada, parapetada tras unas enormes gafas de sol oscuras, toda ella muy de negro y dorado, bolso en una mano y teléfono móvil en la otra, y se sentó tras la barra que nos protegía de posibles impactos físicos.

Pero la EMT no ha previsto los impactos auditivos así que nada más salir de la parada T dio un respingo provocado por la voz estridente y a todo volumen de la rubia que, confiando toda su discreción a las gafas horteras, comenzó a compartir su vida con el resto de los pasajeros.

Así supimos todos, hasta el conductor, que su padre tiene una finca, a la que se iba a pasar el fin de semana, que el hombre, o tal vez otro hombre de la vida de la rubia, es diabético, así que había que conseguir ingredientes especiales para hacer un "fondant", que los ingredientes los vende en una pastelería en la Plaza de Manuel Becerra, una tal “Any Mary” a la que habitualmente paga con Visa, pero ese día iba a mandar a una recadera.-“ págalo tú hija y yo llamo y me entero de cuánto es y luego te lo acerco”. También, en una segunda llamada que hay unos cursos estupendos, - “no como los que hicimos el mes pasado, que no me enteré de nada porque soy muy zote”, de decoración de tartas, y elaboración de figuritas,.- "yo voy a repetir el de fondant porque me sale fatal”, (pobre padre o quién quiera que fuese el diabético al que iba a infligir la cata de un fondant chapucero), que la interlocutora de la rubia es mucho más hábil y le salen los muñequitos a la primera.Que los cursos empiezan el jueves 22 y son de diez a cinco de la tarde, (supusimos que incluyen almuerzo a base de los decorados pastelitos). Que de señal sólo piden 20 euros y el curso completo cuesta 150 euros, menos que el otro que estaba masificado, y que estos son para cinco personas, y así si eres zote, como se autocalificaba repetidamente la rubia, no te da apuro preguntar e interrumpir. Que se encontraba fatal, (energía para hablar no le faltaba) y llegaba tarde al médico, por eso no podía ir a Manuel Becerra. En la tercera llamada supimos que la organizadora de los cursos en cuestión se llama Isabel y podríamos dar su número de cuenta corriente por si algún lector de este blog tiene interés en la decoración “tartil”, pero no lo haremos porque igual es delito.

Nos bajamos dos paradas antes de lo previsto, incapaces de digerir más datos, y una vez recuperado del susto que supone el salto desde el autobús hasta la acera, pasando por la calzada, (nunca paran tan lejos como para apoyar las ruedas en la calzada, ni tan cerca como para evitarla y aterrizar directamente en la acera), T sonrió aliviado.

Otro día con más tiempo reflexionaremos sobre la discreción.

sábado, 10 de abril de 2010

lunes, 22 de marzo de 2010

Nuñez de Balboa


Trataré de escribir este post sin ponerme cursi, pero por las dudas no lo consiga pido disculpas de antemano. La cosa es que en medio de la aridez profesional que atravesamos hemos conseguido hacer un proyecto razonablemente satisfactorio y, sobre todo dirigir una obra y que el resultado se parezca mucho, pero mucho a lo esperado.

En realidad lo han conseguido Mary, Ama y Eva, mientras yo me dedicaba a mis labores. Las dos primeras haciendo más visitas de obra para una reforma de menos de doscientos metros, que para una nave de doce mil, y la tercera apoyando y aguantando estoicamente los regresos de las visitas.

El resultado es estupendo, y debemos reconocer que el contratista ha contribuido en mucho, porque con el mismo esfuerzo y dedicación pero con un contratista descerebrado de los que abundaban en tiempos de bonanza, todo hubiera sido muy distinto. No hubiéramos cumplido plazos, ni costes y posiblemente la calidad hubiera sido muy diferente, en esos días del todo vale.

Y aquí me pondría a hablar del equipo pero huyendo de lo cursi me limitaré a dar las gracias. María

martes, 9 de marzo de 2010

der Spiegel


Últimamente encuentro pocos momentos y más bien cortos para leer la prensa, muchos sólo leo la portada y la contraportada del periódico, y mis preferidos son los miércoles.

Los miércoles compramos La Vanguardia, es saludable olvidarse un día a la semana de intentar saber qué pasa comparando El Mundo y El País para después sacar tus propias conclusiones. Me parece que La Vanguardia, tal vez por su enfoque más local, trata las noticias generales, (las que afectan a ámbitos ajenos o más amplios que Cataluña) con cierta objetividad o puede que distancia. Además el suplemento “Culturas” es de lo mejor que se puede encontrar en la prensa, tanto por su edición como por sus contenidos, un placer si se tiene un rato largo para leerlo con detenimiento, cosa que no me ocurre en los últimos tiempos.

Pero lo que más disfruto son las entrevistas de la contraportada, en las que el entrevistado se autodefine en los titulares. Leer esas descripciones no me ocupa más de un minuto, algunas dos, y sin embargo me dan mucho que pensar durante varios días.

La mayoría de los entrevistados intenta ser ingenioso y caer bien. Todos ellos huyen de aquella manía que según El Principito tienen los adultos: dar números. Algunos incluyen su edad, única cifra que parece contener cantidad de información, ya sea la juventud, o por el contrario la experiencia, la madurez, el cansancio, la incertidumbre, como si todos estos estados no fueran en mayor o menor medida parte de cada una de nuestras edades.
Muchos incluyen su estado civil y creo que todos los que tienen hijos lo declaran, ahora entiendo por qué.

El resto de los datos no son objetivos, sino un perfil digamos emocional o ideológico y estos son los que me intrigan, porque en numerosas ocasiones no concuerdan con la entrevista que ocupa toda la página, cuando tengo tiempo de leerla. Uno piensa leyendo la autodefinición: qué tipo, qué mujer tan interesante, qué enrollado, valiente, comprometido, entregado, coherente, lanzado, o bien qué conservador, culto, inteligente. Y minutos más tarde, al leer la entrevista te dices puede que no estuviera en su mejor día o, qué preguntas más inadecuadas hizo el entrevistador, por qué no encuentro el desarrollo de lo que me prometía la descripción inicial.

Y cada miércoles por la noche me miro en el espejo e intento ver lo que soy, y compararlo con lo que me gustaría ser, con la esperanza de que cada día seamos más parecidos yo, y ese reflejo deseado.

viernes, 5 de febrero de 2010

Joy


A veces la vida es tan perfecta que da miedo, miedo de estar soñando y que todo lo que nos hace felices desaparezca al despertar.

No es que las calamidades cercanas y aún las lejanas nos resulten invisibles, o que suframos una sordera y ceguera selectivas ante las desgracias cotidianas. La felicidad hace que las sintamos a distancia, no sin tener cierto cargo de conciencia por quienes las padecen directamente. Y sin embargo somos conscientes de la fragilidad de nuestro escudo, y cargamos sobre nuestra espada un miedo constante porque sabemos que no somos inmunes al azar.

Si no fuera por ese miedo y la superstición que suele ir asociada a los temores escribiría en este blog sobre los últimos quince días, pero de momento confórmense con saber que soy muy feliz.

María de Juan