domingo, 21 de junio de 2009

Incompresión


Nos sorprende la situación de Irán: "cómo es posible", pensamos.


Imaginense lo que pensará un iraní del último asesinato de ETA.
Cómo es posible que en una nación donde nadie pone en duda los procesos electorales, donde estanos tan orgullosos por la libertad recobrada, queden asesinos escondidos tras una falsa coartada que caducó hace mucho.




domingo, 14 de junio de 2009

SUERTE (y algunos cretinos)


En los últimos meses hemos hablado en el estudio sobre la suerte, esa combinación de circunstancias que están fuera de nuestro control y de las que depende que un hecho pueda ser un accidente con más o menos consecuencias o una tragedia.

Hace ya dos semanas de la tragedia del avión de Air France y siguen apareciendo historias estremecedoras como la del matrimonio italiano que perdió el avión y salvo la vida, pero que al llegar a Italia tuvo un accidente de tráfico en el que la mujer falleció. Quince días atrás parecían bendecidos y elegidos por la suerte, hoy cruelmente indultados en falso.

Ayer volvíamos de la playa en coche, conducía Miguel bastante tranquilo, a no más de ciento veinte, casi no había tráfico y repasábamos inventario de la nevera pensando en hacer una ensalada al llegar a casa. Al pasar un cambo de rasante vi cómo el coche de delante que estaría a unos doscientos metros patinaba transversalmente por la calzada, parecía una alucinación, creo que grité y busqué el teléfono móvil en un acto casi reflejo. Lo siguiente que recuerdo o imagino, no sé bien, es el choque brutal del coche de delante contra las biondas de la mediana, pensé que se despeñarían por el talud, y el rebote del coche que volando y tras una o dos, (tan rápido que no lo recuerdo), vueltas de campana, aterrizó boca abajo contra el arcén derecho.

Miguel paró mientras yo hablaba con el 112 y otros conductores frenaban para ayudar. Me dijo: vé hacia el coche que yo voy a indicar que hay un accidente para que no haya más. Por suerte en seguida aparecieron unos médicos que viajaban en sentido Levante y cruzaron la autovía a pié y asistieron a la pareja mayor que había quedado atrapada en el coche. Los sacaron con cuidado, los demás no nos habíamos atrevido, los médicos del 112 recomendaron por teléfono no moverlos.

La mujer estaba ensangrentada y tumbada en el arcén, cubierta por un paraguas mientras esperábamos la ambulancia. El hombre, conmocionado y aturdido, con algunos rasguños miraba a su alrededor tratando de entender lo que ocurría, desconcertado, vapuleado y rescatado por la suerte en apenas diez minutos.

Mientras tanto Miguel y un hombre latinoamericano intentaban frenar a los coches que venían despendolados por la autovía. Ni los triángulos de aviso, hasta cuatro colocamos, ni la presencia de dos personas con chalecos amarillos, haciendo aspavientos con los brazos conseguían frenar a una buena cantidad de cretinos acelerados. ¿qué coño pensarían que estábamos haciendo en medio de la calzada? ¿Creerían que érams una banda de vehículos atracadores intentando parar su carrera loca para asaltarlos? En vaias ocasiones casi se produce el choque en cadena que intentábamos evitar, porque al llegar a la altura de los restos del coche accidentado frenaban en seco, tal vez por prudencia tardía, mucho me temo que por morbosidad lamentable. El compañero de Miguel se preguntaba con un dulce deje latino: “¿pero por qué no paran? ¿qué no ven que hay un accidente?, al rato desesperado los insultaba “hijos de puta!”.

No creo que llegaran a oir nada los cretinos blindados en sus vehículos acondicionados y veloces.

Por fin llegaron guardia civil, ambulancias y bomberos por ese orden. Los guardias relevaron a los voluntarios poniéndose ya no en el arcén sino en medio de la calzada a parar a los descerebrados que ahora sí, frenaban como buenos chicos. Mientras declarábamos como testigos nos dijeron que parecía haber sido un reventón de un neumático.

Nos marchamos muy tocados por la experiencia, la única imagen que recuerdo con tanto detalle que podría dibujarla de memoria, es la cara del conductor accidentado, con un sombrero de paja con una cintita roja que alguien le prestó para protegerlo del sol. El asombro, el pavor, el desconcierto, el desamparo ante una situación incomprensible porque no ha sido calculada, ni fruto de una imprudencia propia o ajena.

Mi tío Julio, del que algún día hablaré más despacio siempre decía: “Chavala: en esta vida hay que tener suerte, y si no te toca, no hay nada que hacer”.

Ayer todos tuvimos suerte, la pareja que salió viva del accidente, los que lo vimos en lugar de sufrirlo los médicos que cruzaron la autovía valientemente para ayudar, los que intentaron evitar más accidentes avisando al resto de los coches, y hasta los estúpidos que no frenaban.

Estos últimos deberían saber que aunque sea impredecible a la suerte es mejor no tentarla.

domingo, 7 de junio de 2009

Lo que de verdad importa


De nuevo metidos en un concurso, ocupación habitual del estudio en estas vacas flacas. Esta vez se trata de un centro educativo, un concurso convocado por la Administración Pública. Los Centros de Formación, como los museos son programas especialmente atractivos para nuestro gremio. Nos permiten soñar que nuestro buen oficio contribuirá a la educación de generaciones, que los alumnos que estudien en nuestros edificios serán más sensibles, más cultos, más tolerantes, gracias a los espacios que hemos proyectado.

Cuando empezamos a leer las bases tono sonaba prometedor, aulas para niños de distintas edades, biblioteca, huertos, zonas de juego, áreas deportivas… qué más se puede pedir. Enseguida encontramos la trampa, resulta que todos esos recintos prometedores están regulados y pre- diseñados por la Administración, imagino que en aras de una homogeneización social y eficacia productiva. Por si fuera poco no sólo están reguladas las dimensiones sino los sistemas constructivos, acabados, y hasta las dotaciones de cada local.

Comenté con Héctor,
http://maHrte.blogspot.com la frustración del estudio al ver que había poco que pensar y certero, como quien vé las cosas con más distancia me contestó: “ ¿qué más queréis?, Así os dará tiempo a pensar en lo que de verdad importa, la Arquitectura”.

Al día siguiente agarré papel de croquis y un lápiz y me di cuenta de que H esté en lo cierto. Los estándares establecidos en las bases resuelven la construcción, algunos asuntos logísticos y de mantenimiento, pero no son Arquitectura. Con las mismas piezas se pueden hacer unos barracones que resuelvan una necesidad social, o crear un espacio educativo en el que la Arquitectura contribuya a la vida de docentes y alumnos.

La semana pasada conocimos a Alejandro de la Sota, uno de los hijos de Don Alejandro, nos contó su iniciativa de digitalizar toda la documentación del estudio de su padre, a través de una fundación, y su incorporación a
www.alejandrodelasota.org , qué recomendamos visitar.

Durante la conversación, en la que recordaba el entusiasmo y la alegría con que su padre encaraba el oficio y la vida misma, yo recordaba que cuando estudiaba en la escuela, fantaseaba con volver a la infancia y poder estudiar en el Colegio Maravillas. Imaginaba que cualquier niño que hubiera pisado ese gimnasio, tendría una sensibilidad especial, ahí estaba Pilar Ortega para corroborar mi teoría.

Volviendo al concurso, habrá que mirar con entusiasmo la parcela desolada y atravesada por un tendido eléctrico y soñar con las personas que la ocuparán, y poner todas las ganas en hacer Arquitectura con las piezas disponibles.

Se puede, y además será un placer intentarlo.

domingo, 24 de mayo de 2009

La gripe B-I (Boda Inminente)

Llevamos varias semanas alarmados por los medios de comunicación, que han decidido mutar en comunicación de miedos. Una variante del virus de la gripe, con la que convivimos desde hace siglos y que en el pasado ha causado estragos en poblaciones poco prevenidas y menos vacunadas que las actuales, ha pasado de los gorrinos a unos cuantos humanos.

La gripe A es un virus un tanto antojadizo, y qué mejor país para el antojo que México. Así que desde el DF se ha ido antojando de nativos y turistas que lo han ido distribuyendo por otras ciudades y países.

Y se han ido contagiando mexicanos de a pié, turistas, estudiantes y soldados ociosos, y otra gente corriente, mientras que Obama, su séquito y un montón de gente se han librado a pesar de estar en el supuesto foco del aunto. Al no tener una pauta y ser tan voluble; este se muere, a esos otro le da un poquito fiebre, a aquellos mocos, el virus ha dado lugar a previsiones funestas y avisos de porcentajes de infectados que asustan a cualquiera.

Nosotros, una vez tranquilizados por la familia mexicana, que ha pasado estos días con la misma resignación y calma con la que se toman la amenaza diaria de vivir en un país tan fantástico como imprevisible, (tal vez el riesgo sea parte de su encanto), nos hemos sometido a una particular mutación del virus, la Gripe B-I.

Daniel se casó ayer por la tarde. Sabíamos desde hace meses su condición de portador del virus pero hasta hace seis semanas no había síntomas de transmisión. Un lunes tomando café en Martín alguien brindó por su felicidad y ahí me di cuenta del inicio de contagio. Fue decir “ se casa” y en un instante los camareros, normalmente ceñudos, la gente de la barra que oyó el comentario, el tipo de mantenimiento del edificio, y hasta los guiris del bus turístico que pasaba por la puerta, sonrieron y voltearon los ojos embelesados.

Desde entonces en el estudio no se ha hablado de la crisis, ha habido más cajas de zapatos que maquetas, más sedas que papel de plotter y más eye liner que portaminas. Los ordenadores parecían los de la redacción de VOGUE y las discusiones sobre el color se referían a los tocados en lugar de muros o cubiertas.

En un ambiente tan contaminado, a punto estuve la semana pasada de subir a este blog una cursilada sobre el amor y la felicidad, que hubiera desanimado a nuestros pocos pero constantes lectores. Por suerte decidí no hacer hoy lo que podía dejar para mañana, y al día siguiente los síntomas empezaron a remitir.

Creo yo que la gripe B-I se contagia por las ganas que tenemos todos de tener parte de la ilusión que produce decidir pasar tu vida con alguien. Los novios toman una decisión muy importante mientras los demás merodeamos alrededor intentando pillar un poco de contento.

En cambio no entiendo a los medios de comunicación y los políticos: ¿qué les mueve a amenazarnos con una pandemia de Gripe A, que por otra parte no parece ser más agresiva que cualquier otra gripe? ¿Será que quieren distraernos mientras intentan decidir que hacer con la crisis? ¿Será sólo la ilusión de tener algo nuevo que contar? Esperemos que sea lo segundo y que como siempre se cansen pronto.

En cuanto a la variante B-I deseamos que Mar y Daniel sean muy felices y nos preparemos para la próxima epidemia.

sábado, 9 de mayo de 2009

Cansados, qué bien...


Las dos últimas semanas han sido intensas.

Hemos pasado del susto a la calma con leves paradas en todas las estaciones intermedias: miedo, asombro, ansiedad, alivio, entendimiento y por fin ahora encaramos el trayecto de regreso hacia la normalidad.

Al imprevisto ajetreo se han añadido un concurso peleado con ganas por Mary y Ama, un arranque de obra complicado y confuso, y los prolegómenos de la despedida de Daniel, con toda la alegría por su felicidad y la nostalgia anticipada por su próxima ausencia.

El caso es que estoy agotada, tanto que me cuesta escribir, y me he puesto a pensar en el cansancio. Desde muy pequeña me acostumbré a asociar el cansancio con una falta grave, prima hermana de la pereza, pecado capital según nos enseñaban en el colegio. No era bueno estar cansado, debíamos concentrarnos en la satisfacción del deber cumplido y no abandonarnos a la lasitud.

La gente no quiere estar cansada, se atiborra a vitaminas, micebrinas, cafeinas y toroinas para luchar contra el agotamiento. Yo pienso en cambio que el cansancio es bueno, nos recuerda nuestra propia fragilidad y por eso mismo nos hace fuertes, nos permite reflexionar sobre nuestras limitaciones y desde ellas averiguar nuestras capacidades, nos devuelve indulgentemente a la infancia, con sus necesidades básicas y fundamentales.

Y en mi caso particular me cura el insomnio crónico que me permite elaborar borradores de historias y reflexiones para este blog. Así que con su permiso, voy a dejarme llevar, escribiré menos y soñaré más durante unos días, hasta pronto.

domingo, 26 de abril de 2009

sábado, 18 de abril de 2009

Geología de una conversación


“Where are you from?” he said, - tan pronto como la azafata les sirvió las bebidas y empujó el carrito hacia la siguiente fila. Ella se había quitado los auriculares, que llevaba desde el principio del vuelo, para pedir un zumo y un vaso de agua. Los había dejado colgando de su cuello y se podían oir unas notas suaves, jazz o soul. Estaba leyendo un libro de Henry James en inglés.

“Madrid, Spain”, she said briefly – sin siquiera devolver el consabido y esperado “and you?” – estaba demasiado cansada para iniciar una conversación y quería volver a su música. Él había pedido vino blanco y manoseaba su Ipod, tenía unos auriculares enormes sobre el cuello de los que salía música disco.

“Spain! I am French but I live in Japan and I am going to Madrid, I am so excited! he responded back – sin darle tiempo a retomar el libro o la música. Ella pensó, “I wish you were tired instead”, pero le pudo la cortesía y le dijo que se alegraba por él y que seguramente le encantaría Madrid.

Tras un par de frases halagadoras sobre su buen inglés, que no esperaba de una española, él se lanzó a contarle su vida, se notaba que le parecía fascinante. A los dieciocho años se había marchado de París a New York, y desde hacía siete vivía en Tokio; tenía treinta. Era osteópata y la mayoría de sus pacientes eran mujeres. Ella intentó recordar qué era la osteopatía y si tenía algo que ver con la homeopatía o la acupuntura, aunque sonaba más a huesos. Notó la tensión en su espalda, después de dos días agotadores y un colchón demasiado blando y deseó no haberse quitado los auriculares.

“So, tell me about you”, what do you do for life? He asked, - después de un tiempo largo en el que ella aparentaba escuchar y le devolvía algún yes, do you?.

No le apetecía lo más mínimo hablar de su trabajo, tenía el libro entreabierto en las manos desde hacía rato y esperaba que él se cansara de hablar. Miró un rato el Ipod en silencio y levantó los ojos hasta los de él. “I am a singer”, she said, - al cabo de unos segundos, venía de un concierto en el Clyde Theatre Glasgow, y ahora volvía a casa después de una gira agotadora por Europa. Le contó cosas de las ciudades en las que había cantado, la reacción del público romano, la frialdad de Milán, el aburrimiento de Rótterdam y la cancelación del concierto en Berlín, en donde nunca había estado. El estaba entusiasmado, pensaba visitar todas esas ciudades, en realidad extrañaba Europa y quería hacer un recorrido, regresar a Japón a buscar sus cosas e instalarse precisamente en Berlín, lástima que no ella no pudiera contarle algo esa ciudad.
What can you recomend in Madrid?, he asked - ella le hizo un plano con los mejores locales de música en directo y salas de conciertos.

Cuando aterrizaban el le preguntó su nombre, “Eva” she said. Sólo llevaba una bolsa de mano y quería llegar pronto a la cola de los taxis pero le indicó dónde tenía que esperar su equipaje, se le veía un poco desamparado a pesar del sombrero y la bolsa Freitag de moderno cosmopolita . El le preguntó su apellido, “Have you got a card?” He asked - Eva le entregó una tarjeta, “Good bye and good luck," she said - y caminó ligera hacia la salida.

De camino a casa se preguntó qué sabría él de la Geología y si la confundiría con alguna otra ciencia. Su tarjeta decía que era Geóloga y regresaba de un seminario bastante aburrido en la universidad de Aberdeen. No conocía Roma ni Rótterdam, ni siquiera tenía buena voz.
En cuanto a él, seguro que le encantarían los bares de tapas que le había indicado en el plano.